martes

Fred


Entre fritos, aceite y grasa trabaja Fred. El camarero de “Café olé”. No es muy avispado ni rápido y a veces, solo algunas veces, consigue llevar a la mesa lo que han pedido.
En la cocina, prepara el pedido. Prepara la sartén, vierte el aceite. Pero como estaba demasiado caliente, salta. Una mancha de aceite cae en su camiseta blanca.
Refunfuña entre dientes Fred, “maldito aceite… ¡ya van tres veces! ¡No tengo más camisas blancas que ponerme!”.
La mancha, indignada por tan malas palabras, trama un plan. No separarse de Fred, aunque la limpie con jabón.
Fred se acerca al fregadero, coge un paño limpio. Lo moja, le echa jabón y lo acerca a la mancha para frotar y quitarla. Para su sorpresa la mancha..¡se mueve!.
“pero..pero..¿a dónde ha ido?”
Fred busca la mancha por todas partes. Es como si hubiera desaparecido. Extrañado, se quita la camisa y no la encuentra. Mira su torso y ahí está la mancha. Se ríe de él.
Fred coge el paño y lo lanza hacia su pecho. Dándose tal golpe, que cae al suelo.
-¡Maldita! ¿Dónde te metes? ¡¡Ahora verás lo que es bueno!!.
Se convierte en una pelea absurda entre Fred y la mancha de aceite, que lo esquiva sin ningún problema, mientras Fred tira todo por los suelos.
Su jefe, al entrar, lo ve tirado en el suelo, sudando y sin aire, con el paño agarrado con fuerza, quieto, como un animal que espera a su presa. Todo a su alrededor está tirado por los suelos y la sartén carbonizada esperando en el fuego.
-¡¿Pero que demonios ha pasado Fred?!¡¡Estás despedido!!!
Se giró el jefe..y allí estaba la mancha. Justo en el centro de las dos nalgas de su jefe. Fred se levantó con mucho cuidado, sigiloso, para que la mancha no lo viera. Levantó la mano, dispuesto a estamparla con la mayor fuerza que su delgado cuerpo pudiera acumular.
-¡¡Maldita!!! - Gritó
“¡¡¡plas!!!!” resonó en toda la cocina. El jefe salió disparado por la puerta, saliendo directo por la entrada de la cafetería, cayendo en el interior del cubo de basura.
Fred observaba todo horrorizado. El jefe, con una bolsa de basura en la cabeza, lo miró con los ojos rojos. Lanzó a Fred y su ropa a la calle.
Tirado en la acera, se pone la camiseta. Y ahí está de nuevo. La mancha que se ríe de manera maléfica. Fred sale corriendo lanzando la camiseta por los aires.

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